HUECO ARQUITECTURA
39 Suscríbase aquí LUCA MONTEMAGGI Escuela-Hogar en MORELLA (Castellón). también el crítico Fernández-Galiano en fe- brero de 2021 en ocasión de la exposición ‘Carme Pinós. Escenarios para la vida’ (1). En mi opinión, si las obras de Pinós fueron deudoras respecto a Miralles, las de Miralles lo fueron respecto a Pinós. Así me lo pa- reció a mediados de los noventa, cuando, analizando las últimas obras de Miralles, encontraba la falta de un análisis crítico aséptico y conceptualmente más depurado respecto a las obras de los primeros años junto a Pinós. Esta impresión la tuve cuando visité la primera obra completada por Carme EMBT (hasta que Miralles nos dejó) y Car- me Pinós. La trayectoria de esta última, a mi parecer, sorprende por ser más ecléc- tica, en el sentido noble del adjetivo, por su capacidad de adaptarse formalmente a las intuiciones de cada proyecto man- teniendo la coherencia de su visión de la arquitectura. Creo que un punto fundamental de este proceso evolutivo es la percepción del es- pacio. En algunos aspectos parece haber un cierto paralelismo entre la concepción y la percepción del espacio de Carme Pinós y la del escultor Jorge Oteiza. Esc r i be Grego r i o D í az E reño : “Pa r a Oteiza el importante es el hombre, no el arte. La obra contiene el hombre y vicever- sa. El arte es solo un instrumento” (3); las personas son el centro de la experiencia. “A partir de algunas similitudes con las esculturas de Jorge Oteiza, se propone una interpretación de la obra arquitectónica de Carme Pinós mediante la visión del espacio, la relación entre arquitectura y estructura, y el papel del contexto mediante su transformación como proceso creativo, con el hombre y la sociedad siempre como protagonistas”. Pinós en solitario, en el 1994, Escuela-Hogar en Morella, Castellón (1986–1994). Lo co- menté entre los amigos y compañeros de la UPC, donde preparaba mi doctorado, creando alguna perplejidad (2). Repensando con perspectiva lejana, es- tá claro que los años ochenta fueron una experiencia común imprescindible para entender el desarrollo futuro de los dos ar- quitectos, Pinós y Miralles. De mi personal extraño análisis “al negativo” de Enric Miralles me aparecieron las virtudes de Carme Pinós, cualidades que se han ido desarrollando, cambiando y afinando continuamente, exhibiendo una gran dote, la de mantener una absoluta coherencia conceptual sin quedar prisionera de un lenguaje “marca de la casa”. Mi percepción del trabajo de equipo de los mejores arquitectos a nivel mundial de finales del siglo XX, a pesar de su juventud, se ba- saba justamente en esta mezcla equilibrada entre una exuberante creatividad y una visión más cartesiana, aunque muy flexible, y con- ceptual. Esta fusión había producido unas obras muy maduras y contemporáneas, ricas de referencias a la Land Art, al último Le Corbusier, al Brutalismo, y al mismo tiem- po, especialmente arraigadas a su contexto territorial o urbano, sin el cual no hubieran nacido. Sobre todo, se trataba de obras para las personas que habitaban aquellos espacios, sin la cuales la experiencia sen- sorial y visual activa de una obra de arte no es posible y la arquitectura no tiene sentido. las “ coincidencias espaciales ” con jorge oteiza , y la “ transformación ” como fuente de inspiración . A h o r a t e n emo s t r e i n t a a ñ o s d e perspectiva para valorar la evolución por se- parado de los dos estudios de arquitectura, FOTO: © DUCCIO MALAGAMBA Carme Pinós trabajando en una maqueta.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NTEwODI=