Revista VENTANAS y PUERTAS edición ESPAÑA y PORTUGAL 201

69 Suscríbase aquí Escuela-Hogar en MORELLA (Castellón). también el crítico Fernández-Galiano en fe- brero de 2021 en ocasión de la exposición ‘Carme Pinós. Escenarios para la vida’ (1). En mi opinión, si las obras de Pinós fueron deu- doras respecto a Miralles, las de Miralles lo fueron respecto a Pinós. Así me lo pareció a mediados de los noventa, cuando, analizan- do las últimas obras de Miralles, encontraba la falta de un análisis crítico aséptico y con- ceptualmente más depurado respecto a las obras de los primeros años junto a Pinós. Esta impresión la tuve cuando visité la pri- mera obra completada por Carme Pinós EMBT ( h a st a q u e M i ra l l e s n o s de j ó ) y Carme Pinós. La trayectoria de esta últi- ma, a mi parecer, sorprende por ser más ecléctica, en el sentido noble del adjetivo, por su capacidad de adaptarse formal - mente a las intuiciones de cada proyecto manteniendo la coherencia de su visión de la arquitectura. Creo que un punto fundamental de este proceso evolutivo es la percepción del es- pacio. En algunos aspectos parece haber un cierto paralelismo entre la concepción y l a pe rcepc i ón de l e s pac i o de Ca rme P i n ó s y l a d e l e s c u l t o r Jo r ge O t e i z a . E s c r i b e G r e g o r i o D í a z E r e ñ o : “ Pa r a Oteiza el importante es el hombre, no el arte. La obra contiene el hombre y vicever- sa. El arte es solo un instrumento” (3); las personas son el centro de la experiencia. “A partir de algunas similitudes con las esculturas de Jorge Oteiza, se propone una interpretación de la obra arquitectónica de Carme Pinós mediante la visión del espacio, la relación entre arquitectura y estructura, y el papel del contexto mediante su transformación como proceso creativo, con el hombre y la sociedad siempre como protagonistas”. en solitario, en el 1994, Escuela-Hogar en Morella, Castellón (1986–1994). Lo comenté entre los amigos y compañeros de la UPC, donde preparaba mi doctorado, creando alguna perplejidad (2). Repensando con perspectiva lejana, es- tá claro que los años ochenta fueron una experiencia común imprescindible para entender el desarrollo futuro de los dos ar- quitectos, Pinós y Miralles. De mi personal extraño análisis “al negativo” de Enric Miralles me aparecieron las virtudes de Carme Pinós, cualidades que se han ido desarrollando, c amb i ando y af i nando cont i nuamente, exhibiendo una gran dote, la de mantener una absoluta coherencia conceptual sin quedar prisionera de un lenguaje “marca de la casa”. Mi percepción del trabajo de equipo de los mejores arquitectos a nivel mundial de finales del siglo XX, a pesar de su juventud, se basaba justamente en esta mezcla equili- brada entre una exuberante creatividad y una visión más cartesiana, aunque muy flexible, y conceptual. Esta fusión había producido unas obras muy maduras y contemporáneas, ricas de referencias a la Land Art, al último Le Corbusier, al Brutalismo, y al mismo tiem- po, especialmente arraigadas a su contexto territorial o urbano, sin el cual no hubieran na- cido. Sobre todo, se trataba de obras para las personas que habitaban aquellos espacios, sin la cuales la experiencia sensorial y visual activa de una obra de arte no es posible y la arquitectura no tiene sentido. LAS “COINCIDENCIAS ESPACIALES” CON JORGE OTEIZA, Y LA “TRANSFORMACIÓN” COMO FUENTE DE INSPIRACIÓN. Ahora tenemos treinta años de perspec- tiva para valorar la evolución por separado d e l o s d o s e s t u d i o s d e a r q u i t e c t u r a , FOTO: © DUCCIO MALAGAMBA Carme Pinós trabajando en una maqueta. LUCAMONTEMAGGI

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